VINYL está guay. Es una especie de MAD MEN ida de vueltas, hasta las cejas de coca. En lugar de en el mundo de la publicidad de los 50 se centra en la industria discográfica de los 70. Interesante la recreación, la música y un guión muy entretenido, pero no es la hostia. Le falta un Don Draper,un Rust Cohle o un SAUL GOODMAN.
Better call Saul! se ha convertido en una de mis series favoritas. El spin-off de Breaking Bad ya sorprendió la primera temporada a todo el mundo cambiando el tempo y el tono de la original. A mí me costó entrar pero al final me encantó lo cuidado del guión y la sutileza psicológica que convierte a Saul Goodman, un personaje histriónico en Breaking Bad, en un héroe trágico. Me creo su lenta conversión en el abogado de los mafiosos, enfocado desde la perspectiva del desengañado y también del artista: él es demasiado creativo para el mundo burocrático de los abogados convencionales, necesita escapar de lo convencional. El creativo, el artista, el pensamiento lateral solo puede sobrevivir en el margen, en lo que queda fuera del sistema. En este caso, en el mundo del hampa. Y por otro aldo, aunque suene extraño, es demasiado buena persona para dejar que el sistema cometa injusticias.Si hay que saltarse el sistema para conseguir que el bien triunfe, lo hará. En el fondo es un superhéroe sin superpoderes. Con matices, claro. Desencantado con el sistema y desencantado con la gente a la que quiere. Me encanta este personaje. Me encanta Better Call Saul!. FUCK THE RULES!
viernes, 22 de abril de 2016
INMEDIATAMENTE DESPUÉS, eva fernández (caballo de troya 2008)
Una novela diferente con dos partes entrelazadas:
a) la historia de un enfermo de cáncer y cómo la enfermedad afecta a todos sus amigos
b) reflexiones sobre las escenas que configuran la narración.
O sea, cada capítulo viene precedido de una reflexión de la autora en cursiva donde intenta desenmascarar cómo la sociedad (el superyo freudiano, el principio de autoridad, la educación, la socialización, la alienación... como queramos llamarlo) nos configura y acabamos adaptándonos al "debo ser" en lugar de vivir con la libertad del "quiero ser". Reflexiones sobre cada escena de la narración, donde vemos lo que vivir en sociedad tiene de castración a nuestra individualidad.
Me ha gustado y me ha hecho pensar. Sobre todo en eso que llamamos "normalidad", en cómo confundimos significante y significado, el rito con la fe. Y la "normalidad" es regulada desde el poder: algunas decisiones son alabadas por el sistema (mamá quiero ser ingeniero) y otras son denostadas (mamá quiero ser filósofo). Y algunos sentimientos son fáciles de exhibir (papá soy heterosexual) y otros difíciles (papá soy homosexual). Algunas formas de ser son ejemplares (vestir de D&G) y otras antisistema (llevar una cresta verde). Y se nos impone una "normalidad" que confundimos con lo correcto. Y los que se cogen de la mano y se besan en público, por ejemplo, se quieren más que aquellos que no se cogen, y nos cogemos de la mano como si fuera suficiente, como si eso fuera el amor. Repitiendo gestos como sortilegios para salvarnos. Igual que esas beatas que van a misa creyendo que eso las convierte en buenas personas.
Algunas frases que me he anotado:
"Nos damos cuenta de que pasada determinada edad, cada quien va adquiriendo el aspecto de sus muebles y solo hace juego con su salón o su cocina".
"Te puedes poner de un lado o del otro, lo que pasa es que cuando te pones del lado del que blasfema, del que pierde, parece que te posicionaras, mientras que la otra parte (...) más que una postura, parece un destino natural".
"Ella no sentía por ti un amor más verdadero del que los demás te ofrecíamos, solo que era más previsible y posiblemente más identificable por eso mismo". Una lectura para reflexionar sobre quién somos y quién queríamos ser. Para hacer la resta y ver cuánto de nosotros hemos perdido en ese viaje que llaman vivir".
a) la historia de un enfermo de cáncer y cómo la enfermedad afecta a todos sus amigos
b) reflexiones sobre las escenas que configuran la narración.
O sea, cada capítulo viene precedido de una reflexión de la autora en cursiva donde intenta desenmascarar cómo la sociedad (el superyo freudiano, el principio de autoridad, la educación, la socialización, la alienación... como queramos llamarlo) nos configura y acabamos adaptándonos al "debo ser" en lugar de vivir con la libertad del "quiero ser". Reflexiones sobre cada escena de la narración, donde vemos lo que vivir en sociedad tiene de castración a nuestra individualidad.
Me ha gustado y me ha hecho pensar. Sobre todo en eso que llamamos "normalidad", en cómo confundimos significante y significado, el rito con la fe. Y la "normalidad" es regulada desde el poder: algunas decisiones son alabadas por el sistema (mamá quiero ser ingeniero) y otras son denostadas (mamá quiero ser filósofo). Y algunos sentimientos son fáciles de exhibir (papá soy heterosexual) y otros difíciles (papá soy homosexual). Algunas formas de ser son ejemplares (vestir de D&G) y otras antisistema (llevar una cresta verde). Y se nos impone una "normalidad" que confundimos con lo correcto. Y los que se cogen de la mano y se besan en público, por ejemplo, se quieren más que aquellos que no se cogen, y nos cogemos de la mano como si fuera suficiente, como si eso fuera el amor. Repitiendo gestos como sortilegios para salvarnos. Igual que esas beatas que van a misa creyendo que eso las convierte en buenas personas.
Algunas frases que me he anotado:
"Nos damos cuenta de que pasada determinada edad, cada quien va adquiriendo el aspecto de sus muebles y solo hace juego con su salón o su cocina".
"Te puedes poner de un lado o del otro, lo que pasa es que cuando te pones del lado del que blasfema, del que pierde, parece que te posicionaras, mientras que la otra parte (...) más que una postura, parece un destino natural".
"Ella no sentía por ti un amor más verdadero del que los demás te ofrecíamos, solo que era más previsible y posiblemente más identificable por eso mismo". Una lectura para reflexionar sobre quién somos y quién queríamos ser. Para hacer la resta y ver cuánto de nosotros hemos perdido en ese viaje que llaman vivir".
lunes, 4 de enero de 2016
TOTES LES CANÇONS PARLEN DE TU, xavi sarrià (sembra, 2014)
Esta novela del excantante de Obrint Pas no está mal: se lee rápido y es entretenida: me recuerda un poco a la mítica novela juvenil "Rebeldes" de Susan E. Hinton. He revivido mi adolescencia en los 90: los maquinetos fumando en los recreativos con sus bomber, los punkis montándose grupos, blandiendo consignas y bebiendo cerveza, los skins dando palizas a los diferentes, los sharp dando palizas a los skins... todo ello aderezado por la música de la época, que era más o menos la que yo escuchaba (La Polla Records, Extremoduri, Kortatu, Ramones, Nirvana...). Pero sin estar mal, no es nada del otro mundo: huele demasiado a primera novela: demasiado nostálgica recreando su propia adolescencia, demasiados momentos o canciones incluidas en el texto sin demasiada pertinencia narrativa No sé, me parece guay si su pretensión es hacer una novela juvenil, pero normalilla si pretende ser para adultos. Aún así, está guay para revivir los 90. Yo le he pasado bien.
29 CADÁVERES, pepe cervera (menoscuarto, 2013)
Ocho relatos impactantes sobre asesinos reales, lo que los hace más impactantes. Mucha sangre, mucho psicópata, muchos cadáveres, mucho hombre-que-te-ayuda-a-subir-la-compra-quién-iba-a-decirlo. Un estilo limpísimo con un punto de vista objetivo que recuerda a A sangre fría de Capote o a un Carver de pronto obsesionado con los asesinos en serie. El libro está muy bien, la verdad. El contraste entre esa prosa fría, descriptiva hasta el último detalle, objetiva e impasible como una cámara; y las historias aberrantes (pero reales) que cuenta, es un gran acierto. El pero que le pongo es que ahora me da un poco de miedo tomarme una cerveza con Pepe Cervera sabiendo a qué tipo de investigaciones dedica el tiempo libre en lugar de ver Gran Hermano e ir a misa como la gente normal.
MR. ROBOT (sam esmail, 2015)
Tengo una opinión encontrada sobre esta serie. Por un lado me encanta el punto de partida con esa mezcla de "V de Vendeta" con "El club de la lucha". Por otro lado me molesta ese guión como a trompicones y no acabo de entrar en su imaginería expresionista (siempre entre lo sublime y lo ridículo, como todo buen expresionismo) que proviene del cómic: Evil Corp, la relación excesiva de los Wellick, etc. Hay varios giros en la serie que nos llevan a lugares insospechados. Eso me suele gustar, que me sorprendan, pero algunos de esos giros no acaban de cuadrarme, como si no encajaran bien en el guión. En fin, es lo suficiente interesante como para verla, pero le falta un pulido final de guión para que todo fluya sin tropiezos...
JOHN MUERE AL FINAL, david wong (valdemar 2014)
Lo primero: ¿quién no quiere leer una novela con este título? Lo segundo: ¿quién quiere leer un libro si ya han hecho la peli? Pues depende: yo no quiero ver películas que adapten a Dostoievsky, a Vargas Llosa, a Kundera, Gente Independiente de Laxness o Moby Dick de Melville, por citar novelas mainstream. Estas novelas aportan algo que el cine no puede aportar: un análisis profundo de personas o lugares, una atmósfera, una cadencia, una prosa hipnótica, frases geniales o una estructura difícil de trasladar al cine, depende del caso. Pero, ¿para qué quiero leer una novela policíaca de Indridason o de Benjamin Black, por ejemplo, si hay película? ¿Que aportan ciertas novelas para que merezca la pena su lectura antes que su visionada? El caso es que "John muere al final" es una novela muy divertida donde el autor muestra una imaginación alucinante y un sentido del humor muy particular. Es una novela de ¿terror? donde hay monstruos de carne congelada, bigotes asesinos, monstruos con peluca, viajes en el tiempo, dimensiones paralelas o explosiones de ojos. Wang lo describe con mucho detalle y puedes imaginarte cada escena. Es un universo muy loco y quieres seguir leyendo a ver qué cosas se le van a ocurrir. Pero cuando llevaba 300 páginas me dije: los personajes son planos, solo definidos por sus acciones; el peso narrativo son las aventurillas que corren y lo más curioso son las escenas sobrenaturales... ¿no es mejor ver la peli? ¿Qué me da el libro extra? La peli dura solo hora y media (y me quedan más de 200 páginas todavía) y además me apetece ver los monstruos con peluca, no tengo ningún interés en imaginármelos. ¿Hay algo que me dé el libro además de aventuras locas? No. Pues la peli. Así que acabé la historia viendo la peli, que es muy sitgera. Los amantes del festival Sitges deben verla si no la han visto. A mí me recuerda un poco a "El alucinante viaje de Bill y Ted", otro despliegue de imaginación sin límites, pero tirando más hacia el terror. El monstruo de carne congelada era mejor en la peli que en mi imaginación, así que me he quedado satisfecho. Resumiendo, que la novela está guay, pero como siempre digo, si su lectura no me da nada más que un guión de peli, pues para eso veo la peli. Yo soy muy lector, pero también muy cinéfilo. Así que al libro lo que es del libro y al cine lo que es del cine. Y, lo siento, pero creo que este libro era una peli sin filmar y es como leerte una obra de teatro cuando puedes verla representada.
FORTITUDE (simon donald, 2015)
El nordic noir o género negro nórdico está de moda, en literatura (Henning Mankell, Stieg Larson, Jo Nesbo, Assa Larson, Camilla Lackberg...) y también en series (The killing, Bron/broen...). Fortitude es una serie más en esa línea. El misterio me gusta pues juega en esa línea sutil entre lo real y lo fantástico, no dejándonos saber exactamente a qué tipo de amenaza (natural o sobrenatural) nos enfrentamos.... y además el final está bien resuelto (aunque se pasan un poco de gilipolleces en los últimos episodios). Pero como siempre me pasa, aunque me ha entretenido me da un poco igual esto de los misterios y no me aporta mucho, pero creo que a los fans del género les va a gustar. Lo mejor, y la razón por la que la vi: los paisajes árticos. Está ambientada en el archipiélago de Svarbald, al norte de Groenlandia (el lugar donde más osos polares existen) y rodada principalmente en Islandia. Solo por eso ya me vale la pena jaja. A veces soy un facilón... La recomiendo a los que les molan los misterios policíacos y a los que les molan los paisajes helados, que sé que somos unos cuantos...
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