lunes, 25 de abril de 2016

PEGARLE A UN PADRE, guillermo morales (la bella varsovia, 2016)

El segundo poemario de guillermo morales sigue la línea del primero: sintaxis descoyuntada, una lengua personal (que mezcla palabras del medio rural, neologismos, cultismos y arcaísmos), y un título pegadizo. En este caso el poemario es más orgánico. Su inspiración sigue girando alrededor de la naturaleza, el medio rural, los ancianos. Ya el título nos habla de la iconoclastia, de rebelarse contra lo establecido, de oponer los significados personales y las interpretaciones subjetivas (o las no-interpretaciones) a la "verdad" culturalmente establecida, a la mirada aprendida, por decirlo de alguna manera. Mirar por primera vez, sin prejuicios, sin sobreentendidos. Solo mirar y ver. Dejar hablar a la naturaleza sin sacar conclusiones, sin buscar respuestas o significados ocultos. Observar sin convertir en emblema o en categoría o en metafora. Una mezcla entre Husserl, el Caeiro de Pessoa y el topico renacentista "alabanza de campo, menosprecio de aldea". Un ejemplo:

Un relincho predica y no legisla.

Hay una piel de mulo -una chispa
que te hace arder los ojos.
Algo mueve y vincula más allá
de la retina
al rabo y los escombros, el para mí prodigio.

Este día, ¿cuánto te reveló en su grupa?
Eso significa que el mundo
se ha hecho ajeno.
Somos
el unigénito,
y hemos desconocido la herradura.

Después del día de sofrito y poza,
el humano círculo y las atenciones del menisco,
los más guapos suelen aburrirme,
la hartura pone el foco en el hinojo
y en cuanto le rodea.

Sólo digo que me hubiera bastado
con ver la golondrina
comiendo de mi mano.

Puedo jurar que un galgo me ha guiñado el ojo.

viernes, 22 de abril de 2016

LIBROS/CINE/ JOHN MUERE AL FINAL, david wong (valdemar 2014)

Lo primero: ¿quién no quiere leer una novela con este título? Lo segundo: ¿quién quiere leer un libro si ya han hecho la peli? Pues depende: yo no quiero ver películas que adapten a Dostoievsky, a Vargas Llosa, a Kundera, Gente Independiente de Laxness o Moby Dick de Melville, por citar novelas mainstream. Estas novelas aportan algo que el cine no puede aportar: un análisis profundo de personas o lugares, una atmósfera, una cadencia, una prosa hipnótica, frases geniales o una estructura difícil de trasladar al cine, depende del caso. Pero, ¿para qué quiero leer una novela policíaca de Indridason o de Benjamin Black, por ejemplo, si hay película? ¿Que aportan ciertas novelas para que merezca la pena su lectura antes que su visionada? El caso es que "John muere al final" es una novela muy divertida donde el autor muestra una imaginación alucinante y un sentido del humor muy particular. Es una novela de ¿terror? donde hay monstruos de carne congelada, bigotes asesinos, monstruos con peluca, viajes en el tiempo, dimensiones paralelas o explosiones de ojos. Wang lo describe con mucho detalle y puedes imaginarte cada escena. Es un universo muy loco y quieres seguir leyendo a ver qué cosas se le van a ocurrir. Pero cuando llevaba 300 páginas me dije: los personajes son planos, solo definidos por sus acciones; el peso narrativo son las aventurillas que corren y lo más curioso son las escenas sobrenaturales... ¿no es mejor ver la peli? ¿Qué me da el libro extra? La peli dura solo hora y media (y me quedan más de 200 páginas todavía) y además me apetece ver los monstruos con peluca, no tengo ningún interés en imaginármelos. ¿Hay algo que me dé el libro además de aventuras locas? No. Pues la peli. Así que acabé la historia viendo la peli, que es muy sitgera. Los amantes del festival Sitges deben verla si no la han visto. A mí me recuerda un poco a "El alucinante viaje de Bill y Ted", otro despliegue de imaginación sin límites, pero tirando más hacia el terror. El monstruo de carne congelada era mejor en la peli que en mi imaginación, así que me he quedado satisfecho. Resumiendo, que la novela está guay, y estoy seguro de que muchos la van a disfrutar. Pero yo soy un lector impaciente...

LANGOSTA (yorgos lanthimos, 2015)

Creo que soy el último en ver esta peli, jaja, porque no se habla de otra cosa desde hace unas semanas... La peli genial, me ha encantado. La primera película de Lanthimos, CANINO, ya me pareció una genialidad. Una soporífera genialidad, eso sí. De hecho he puesto escenas en clase para explicar el mito de la caverna de Platón, porque en el fondo es una actualización de ese mito. En Langosta sigue con sus influencias platónicas, aunque me recuerda más a esas fábulas oscuras de Kafka donde lo extraño se vuelve normal y lo normal, extraño. Hay también una crítica un tanto borgeana a la verdad y a la cultura (entendida en un sentido amplio que no solo engloba lo artístico sino también las relaciones sociales, la lengua, la religión, los ritos...) como conjunto de reglas humanas que asumimos como si fuesen la VERDAD cuando solo son formas arbitrarias de intercomunicación con los demás y con el mundo. Habla también de los fanatismos, de la falta de comunicación entre los diferentes, del hooliganismo imperante... y de paso disecciona el amor y las relaciones de pareja. No sé, a mí me ha parecido una maravilla. Por diferente, por profunda, porque el final no decepciona, porque consigue contar algo muy difícil de forma muy fácil: con un cuento, parábola, fábula o como queramos llamarlo...

POESÍA/ Andrés Navarro (Un huésped panorámico, DVD 2010)


Me está costando acceder al universo poético de Andrés Navarro, pero ¿quién dijo que la poesía era fácil? Poco a poco sus imágenes van articulándose en mi cabeza. He dejado de intentar hallar un mandala que las una, ni siquiera me importa ya que avancen en pelotón. Solo dejo que bailen a su ritmo. Cada una al suyo. Y las observo desde fuera, incapaces de una coreografía pero bellas en su libertad de felino.
II
La juventud termina cuando una moneda arrojada
a un estanque surte efecto. Cambiarás de estado
y de país, distinguirás lo conocido de lo casual
cuando el instinto resulte inútil
y haga frío. Aquel verano, hacia el Sur, la chica
dando el alto en la cuneta no era una desenfadada
estudiante o no hacía autostop. Luego fue necesario
enjugar las toxinas, despertar a los niños,
hacerse con un mapa de la zona.

PUREZA, Jonathan Franzen (Salamandra, 2015)

Su novela Libertad me fascinó, como a tantos. Pureza sigue la misma línea pero es más aburrida. Quizás porque repite fórmula o porque simplemente le ha salido peor. Aún así es una buena novela que no va realmente de nada y va de todo. Va de personas, de vidas, de traumas, de culpas, de contradicciones, de familias, de amores, de anécdotas que forjan caracteres e historias vitales con encuentros y desencuentros, casualidades y causalidades. Como Paul Auster, que hablará de lo que le dé la gana vaya de lo que vaya la novela, aunque Franzen se enrolla más. Mucho más. Como Dostoievsky, analizando personajes con taras emocionales. Como la vida misma, vamos. A mí me gusta Franzen, pero se me ha hecho larga, también es verdad. Igual que escribiera una novela de 300 páginas molaría, aunque lo suyo es otra cosa. Nos muestra el camino en el bosque por el que circula la novela y, de paso, todo el bosque y las montañas de alrededor y, si se tercia, el bosque de al lado. Pero supongo que esa es la gracia. Eso sí, el título no me convence, debería llamarse, PUREZA (PURITY) si quieren jugar con el doble sentido del original. O si acaso solo PURITY... pero PUREZA no me convence nada.

LA CASA, paco roca (astiberri, 2016)

Este cómic me ha parecido una maravilla. Es alucinante cómo Paco Roca, con una historia sencillísima, a partir de pequeños detalles, cuenta algo tan profundo. Es una de esas historias que te hacen plantearte cosas. En mi caso el poco tiempo que tengo siempre para la familia, para los amigos, para mí mismo en plan contemplativo. Todo está lleno de marcas en la agenda, de horarios, de plazos, de proyectos. Y no me acuerdo de llamar a mi madre. Y es lo que más quiero en el mundo y no me acuerdo de llamar nunca a mi madre. Y tengo ya una edad en que no sé cómo cambiar las cosas, cómo cambiar las inercias, cómo convertirme en alguna persona menos embebida, menos huraña, menos atada por ciertas rutinas y proyectos que, aunque me hacen feliz, apenas me dejan tiempo para, como diría Voltaire, "cultivar mi jardín". En fin, he llorado al final del cómic. Recordando a mi abuelo con el que no pude tener más conversaciones, y ahora quiero tenerlas pero murió, y sin embargo sé que si estuviera vivo no encontraría tiempo para ir a verlo, a hablar con él, me sentiría perdiendo el tiempo. Pensando en mi familia a la que no veo tanto como debiera, porque nunca tengo tiempo de nada, salvo de moverme de un lado para otro como si me fuera la vida en ello, como si pararme a descansar fuese a acabar conmigo. No sé, supongo que queda claro que el cómic es bueno. Es de esos que te hablan de ti mismo. Que te hacen conversar con tus fantasmas.

Re: TRAGEDIAS DE SHAKESPEARE, VV.AA (451 ediciones, 2007)

La colección 451.Re: me parece muy curiosa pues está formada por varios fanfictions o remakes literarios que lanzó 451 ediciones en 2007. En aquel momento me pasaron desapercibidos, pero ahora, cada vez que encuentro alguna obra de la serie en alguna librería de ocasión lo compro. De hecho ya había leído anteriormente la versión moderna de ¡Mio Cid! y de las leyendas de Becquer realizada por autores españoles como Orejudo, Marta Sanz, Juan Bas o Rafael Reig. En este caso, como en los otros, el volumen es irregular tanto en calidad como en tono. Hay remakes que me encantan y otros que me dejan indiferente. Me han gustado principalmente el primero, donde Antonio Álamo reescribe Hamlet como si de un informe del psiquiátrico se tratara; y el Romeo y Julieta de Enrique Prochazka, donde los amantes son dos académicos separados por su filosofía: él es positivista kantiano y ella posmoderna. En fin, una gran idea aunque yo creo que no eligieron a los escritores adecuados para desarrollarla, pues el apropiacionismo literario es algo muy "posmoderno", como Julieta, y algunos autores se quedan demasiado encorsetados o no acaban de hacer el remake con gracia . O sea, que algunos me encajan en este juego, pero a otros, demasiado clásicos, no acabo de verlos. Se me ocurren nombres de escritores españoles que hubiesen sido perfectos para esto, que ya en su obra juegan con el apropiacionismo y homenajean con irreverencia textos clásicos. Pero bueno, obviamente yo no fui el editor...